• Ángel Luis Gilsanz

Los empleados siempre tienen la razón ¿no?



El año toca a su fin.

Sí, no me llamen exagerado. Ya sé que quedan casi tres meses y que estamos aún en verano.

Pero dentro de nada comenzaremos a percibir ciertos estímulos: un rumor como de campanillas, una música de fondo pegadiza, ciertos olores, el paraguas y la bufanda (¡ojalá!). Algo en nuestro cerebro nos está preparando para lo que nos espera.

Y como todos sabemos, la expectativa aumenta el placer previo, o la angustia, depende de ustedes.

De la misma forma, cada vez más empresas intentan aprender de este modelo y tratan de hacernos sentir bien cuando consumimos sus servicios o productos, sentirnos especiales, únicos.

¿Han seguido alguna vez las recomendaciones de su televisión sobre películas o series que les van a gustar? ¿Han experimentado la sensación de que ciertas páginas web les conocen tanto que los libros, música, comercios o viajes que les sugieren les proporcionarán momentos de felicidad?

Seguramente sí. Incluso es posible que su empresa disponga de cierta herramientas, modelos y tecnologías para tratar así a sus clientes. Pero, salvo que sean ustedes muy afortunados, ¿Por qué, cuando llegan cada día a trabajar su oficina, ésta no les reconoce de la misma manera? ¿Por qué no les sugiere qué hacer o cuándo hacerlo para lograr que ustedes se sientan más satisfechos o más ilusionados?

Desde hace ya varios meses, he tratado en mis posts y mi blog dedicado a las personas y las organizaciones de compartir ideas y reflexiones para mejorar la función de Recursos Humanos o para adaptar la Gestión de las Personas a las exigencias y tendencias de nuestra realidad diversa, tecnológica y virtual.

En esta ocasión me gustaría, de forma sucinta y resumida, mencionar una de las tendencias más potentes en este ámbito que aúna muchos de los conceptos ya tratados. Se trata de lo que, en un incorrecto anglicismo, se suele denominar la “consumerización de RRHH”, es decir, de la personalización de los empleados y colaboradores de la empresa por parte de la función de RRHH y del tratamiento de su interacción laboral como una experiencia individual y única.

Como define Jeanne Meister, esto no tiene que ver sólo con poner los medios necesarios a disposición de los empleados, tiene que ver con ordenarlos y disponerlos de tal forma que les permita sentir los valores, la identidad y la cultura de la organización. Es como con la expectativa de la Navidad. Nuestro desempeño será mejor si nuestra emoción y nuestra racionalidad están alineados de antemano.

Para ello tendremos que conjugar varios elementos: los propios de los Recursos Humanos, el diseño del puesto de trabajo (arquitectura, decoración, ergonomía, etc.), la tecnología (herramientas, canales, etc.) el marketing (ya mencionado en números anteriores) y las comunicaciones (medios, redes sociales, etc.).

Si logramos aunar todo esto y conseguimos que nuestros colaboradores perciban y compartan estos elementos estaremos siendo competitivos en la misión de atraer, reclutar y retener el mejor talento posible para nuestra empresa. Y ese es el objetivo fundamental y prioritario de la función de Gestión de Personas… ¿o no?

Se trata de que cada uno se sienta considerado individualmente, reconocido y con libertad y autonomía.

Para lograrlo, hay ciertas recomendaciones basadas en la experiencia de los pioneros en este campo:

1.- Usar herramientas innovadoras en la interacción con empleados y candidatos (gamificación, inmersión, realidad aumentada, etc.).

2.- Incluir conceptos, herramientas y metodologías de marketing en la función de Recursos Humanos.

3.- Tratar a los empleados como clientes (algunas visiones más radicales dicen que “mejor que a los clientes”, ya que de ellos dependerá la experiencia de éstos).

4.- Tratar a los empleados como individuos y no como miembros de uno o varios colectivos (generaciones, géneros, etc.). Vivir y gestionar la diversidad.

5.- Usar las mismas redes sociales y herramientas de comunicación que ellos usan en su vida privada. Reduzcámosles el trabajo y la complejidad.

6.- Medir la experiencia de los empleados con herramientas y analíticas propias de los clientes.

Soy consciente de que puede sonar ingenuo, utópico o ilusorio considerar estos temas frente a las urgencias de la realidad cotidiana. Pero, como les dije, se acerca la Navidad y es tiempo de soñar. Ya llegará enero...

Si les ha interesado, todas las preguntas y comentarios serán bienvenidos en angellgilsanz@gmail.com o en la página web https://www.personas-organizaciones.com


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