• Ángel Luis Gilsanz

Cuenta atrás



(Versión del artículo publicado en la Revista Actualidad Aseguradora en enero 2019).

Desde hace ya varios años se escucha hablar cada vez más intensamente del impacto de la tecnología en el futuro de nuestra sociedad, especialmente de la Inteligencia Artificial (IA), cualquiera que sea su modalidad o planteamiento.

Aunque es un tema demasiado amplio para abordarlo dentro de los lógicos límites de un post de este tipo, me gustaría mencionar alguna de las conclusiones del estudio que elaboré para INESE a finales del año pasado, denominado: “La transformación del trabajo en las aseguradoras: tendencias a 5 años”.

En él se establece que alrededor del 35% de los encuestados cree que la realidad está cambiando tanto que será necesario incorporar profesionales con titulaciones y currícula distintos de los actuales, o bien promover intensos e intensivos procesos de cambio de estos últimos, pero curiosamente, también se indica que en una abrumadora mayoría de los casos la experiencia profesional seguirá siendo exigida en los procesos de selección, y sólo un 5% declara que ven como necesario desarrollar planes y programas de aceleración y transformación.

En mi experiencia, esto supone que muchas entidades están pensando en adquirir esos conocimientos requeridos (más difícil es interpretar qué se pretende hacer respecto a la práctica) mediante el recurso al talento generado por los principales centros educativos, tanto públicos como privados, en programas formativos adaptados y adecuados a la realidad de las empresas y al desarrollo de la tecnología.

Pues bien, siento tener que darles malas noticias. Esto va tan deprisa que la tecnología cambia antes de que los especialistas puedan condensar y sistematizar sus conocimientos en forma de cursos o itinerarios de formación a la manera tradicional. La plantilla de las entidades, como cualquier ciudadano activo, está sujeta a un proceso de formación continua, de transformación casi permanente tan intenso que la gran mayoría de los sistemas educativos oficiales no podrá cubrir de forma adecuada las necesidades de la sociedad y del mercado laboral.

En este contexto, las empresas que quieran triunfar y adaptarse, ofreciendo soluciones ágiles y responsables a sus clientes y a sus propios colaboradores, deberán asumir un enfoque estratégico de la formación y comenzar a pensar en términos de inversión a largo plazo y de creación de sistemas y modelos de aprendizaje y reciclaje de empleados.

El autor finlandés Lasse Rouhiainen, autor del libro "Inteligencia artificial: 101 cosas que debes saber hoy sobre nuestro futuro” destaca que “Está muy bien resaltar el impacto de la IA en cuanto a generación de empleo, pero el problema es que

mucha gente que pierda su trabajo necesitará una reeducación para aspirar a esos nuevos puestos, así que todos deberíamos estar ya preparándonos para ello”.

A modo de ejemplo menciona que el gobierno finlandés ha comunicado que "hay que reeducar a un millón de finlandeses (el 20% de la población) para que aprendan nuevos conocimientos y habilidades, así como la idoneidad de una formación continua.”

En esta carrera nos van a ganar los finlandeses, pero ¿qué vamos a hacer para que no nos ganen muchos más?

Si les ha interesado, todas las preguntas y comentarios serán bienvenidos en angellgilsanz@gmail.com o en la página web

https://www.personas-organizaciones.com/

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