• Ángel Luis Gilsanz

La Gestión Dinámica del Talento

Aplicando una analogía del mundo financiero, se puede afirmar que sin duda el talento debe ser la parte más circulante dentro del capital humano “fijo” de la organización.


Pero al igual que el capital o los recursos financieros, no sólo es relevante el talento como “fondo” o “depósito” de conocimiento, experiencia y habilidades sino que debe ser considerado como un activo cuya composición varíe en función de la dinámica del negocio y de la estrategia de la empresa. Es lo que se denomina talento organizativo y es absolutamente diferente de la suma de los talentos individuales de los colaboradores. Su composición, definición, planificación, medida, desarrollo y gestión en base a la estrategia de compañía, son las tareas críticas de la función de gestión de personas, sea cual sea el nombre que reciba. 


Esta gestión “dinámica” del talento, que lleve a sustituir el concepto de “retener” por el de “pilotar”, considerando de forma abierta el talento existente, las formas de integración o relación con la empresa, las necesidades de incorporación y las de liberación del mismo permitirá enfocarse en su rentabilidad, elemento eminentemente estratégico, frente a su coste, aspecto puramente financiero.


Si los modelos de negocio de las empresas, su estrategia y el ciclo de vida de sus productos y servicios son cada vez más cortos, su contenido más variable y el entorno más incierto, la gestión del talento, que conlleva invariablemente un horizonte temporal de aprendizaje, cambio y desarrollo mucho más largo no puede ser un aspecto operativo y debe tener una dimensión absolutamente estratégica y un foco en el largo plazo. La empresa del mañana la construimos desde el hoy

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